México y RSE: Hacia ciudades más habitables

La responsabilidad social empresarial (RSE) en México se está orientando con creciente intensidad hacia la movilidad sostenible y la seguridad vial enfocada en peatones. Las empresas, además del cumplimiento legal y la búsqueda de rentabilidad, reconocen que invertir en transporte público, infraestructura peatonal y flotas más limpias mejora la calidad de vida urbana, reduce costos sociales y ambientales, y fortalece la licencia social para operar.

Por qué es urgente y estratégico

  • Impacto en salud y seguridad: los siniestros viales siguen figurando entre las causas más frecuentes de fallecimientos y de discapacidad en México, y una parte notable de las personas afectadas son peatones. Fortalecer la seguridad peatonal disminuye muertes, lesiones y gastos médicos.
  • Calidad del aire y clima: el uso intensivo de transporte motorizado aporta de manera importante a las emisiones contaminantes y a los gases de efecto invernadero en diversas ciudades mexicanas. Reemplazar desplazamientos en automóvil particular por transporte público y modos activos reduce la presencia de contaminantes locales y favorece metas de mitigación climática.
  • Eficiencia económica: la congestión y los largos tiempos de traslado generan pérdidas de productividad. Las empresas que impulsan sistemas de transporte integrados y esquemas de entrega de última milla más limpios pueden optimizar costos logísticos y elevar la productividad.

Ámbitos de actuación de la RSE en el entorno corporativo

  • Inversión en infraestructura peatonal y ciclovías: apoyo financiero, asistencia técnica y cofinanciación para acciones como ampliar banquetas, crear cruces más seguros, mejorar la iluminación y actualizar la señalética.
  • Apoyo a transporte público y sistemas compartidos: aportes para abonos de trabajadores, adquisición de espacios publicitarios destinados a promover el uso del transporte público y cooperación en planes de integración tarifaria y operativa.
  • Electrificación de flotas y micromovilidad de reparto: implementación de vehículos eléctricos, bicicletas de carga y motocicletas eléctricas destinadas a entregas urbanas, disminuyendo emisiones y ruido.
  • Campañas educativas y programas de seguridad vial: acciones de sensibilización sobre límites de velocidad, respeto a pasos peatonales y capacitación en normas de tráfico para conductores y repartidores.
  • Uso de datos y tecnología: financiamiento de estudios de movilidad, instalación de sensores y análisis que permitan detectar puntos críticos y orientar prioridades de intervención.
  • Inclusión y género: iniciativas que mejoran rutas, alumbrado y condiciones de seguridad para mujeres y personas con discapacidad, fomentando desplazamientos seguros y equitativos.
  • Medición y transparencia: integración de métricas ambientales y sociales en informes de sostenibilidad, alineadas con estándares internacionales y objetivos institucionales.

Ejemplos y situaciones significativas en México

  • Ciudad de México: EcoBici y ciclovías temporales: la implementación de un sistema público de bicicletas y la expansión de ciclovías, muchas mediante coordinación público-privada, han incrementado los viajes en bicicleta y mejorado opciones no motorizadas para desplazamientos cortos. Empresas han aportado recursos para promoción y mantenimiento en jornadas específicas.
  • Sistemas de autobús de tránsito rápido: la introducción y expansión de sistemas de autobús rápido en ciudades como Ciudad de México y Guadalajara ha mostrado mejoras en tiempos de viaje y calidad de servicio. Diversas empresas han participado mediante apoyo financiero, patrocinio y generación de estudios de impacto.
  • Electrificación de última milla: compañías de logística y reparto han iniciado programas piloto con bicicletas de carga eléctricas y vehículos eléctricos en zonas céntricas de Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México, disminuyendo emisiones en centros urbanos y mejorando tiempos de entrega en áreas con restricciones vehiculares.
  • Alianzas con organizaciones expertas: empresas mexicanas han colaborado con centros de investigación, universidades y organizaciones civiles para mapear puntos críticos para peatones y diseñar soluciones basadas en datos, lo que ha permitido priorizar intervenciones con alto impacto por costo.

Información y pruebas de impacto

  • Reducción de tiempos y emisiones: investigaciones locales sobre corredores de transporte masivo evidencian descensos notables en los periodos de desplazamiento y en la emisión de material particulado y óxidos de nitrógeno tras aplicar el reordenamiento vial y establecer tramos exclusivos para autobuses.
  • Mejora en seguridad: diversas acciones de diseño urbano —como la reducción de carriles, la ampliación de banquetas, la incorporación de cruces peatonales elevados y la implementación de una iluminación más efectiva— suelen asociarse con menores velocidades vehiculares y, en consecuencia, con una reducción tanto en la frecuencia como en la severidad de los siniestros que afectan a peatones.
  • Beneficios empresariales: la incorporación de flotas eléctricas y soluciones de micromovilidad urbana ha ayudado a múltiples empresas a recortar gastos de combustible y mantenimiento, además de fortalecer su reputación y avanzar en metas vinculadas a la disminución de su huella de carbono.

Retos persistentes

  • Coordinación interinstitucional: muchas soluciones requieren cooperación entre autoridades municipales, estatales y empresas; la fragmentación administrativa dificulta escalamiento.
  • Financiamiento sostenible: la inversión inicial para infraestructura y electrificación es elevada; se requiere innovación financiera y esquemas de cofinanciación público-privada.
  • Cambio cultural: promover modos no motorizados implica transformar hábitos de movilidad, percepción de seguridad y prioridades urbanas.
  • Métricas consistentes: falta de indicadores estandarizados para medir aportes de RSE a movilidad y seguridad peatonal dificulta comparaciones y rendición de cuentas.
Por Mariela Meléndez Veliz

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