Aunque la sede de su trabajo está en Ciudad de México, Abril reside desde hace dos años en Cancún, frente al Caribe. Ahí puede nadar en la playa cuando quiera, movilizarse sin carro y tener tiempo hasta para cocinar en su propio apartamento.

Paradójicamente trabajar desde Riviera Maya, uno de los destinos turísticos más populares de América Latina, ha significado más ahorros qu’gastos. Eso además de una mejora en su calidad de vida. “Cuando estaba en la oficina, era un estrés constante, tenía muy poco tiempo para ocuparme de mí. Acá se vive mucho más calmado, no sufro con el tráfico y llevo una vida más saludable”, dice.

Cancún, Medellín, Cuenca, Buenos Aires o la propia Ciudad de México son los destinos recurrentes de los nómadas digitales. Personas que trabajan en internet desde un destino generalmente turístico, probando los mejores precios y las múltiples ventajas de esos lugares.

Según Esteban Terán, del coworking Impaqto, que tiene oficinas en Cuenca y en Quito (Ecuador), los nómadas digitales permanentes en promedio tres meses en un lugar y luego se mueven a otro destino. Cargan sus pertenencias en una maleta y una mochila, no tienen problemas para gastar su dinero en turismo y diversión, pero sí aprovechan para ahorrar en comida.

Por lo mismo, para Terán no tienen en las economías locales el mismo impacto del sector turismo. “Es un estilo de vida que no lo puede llevar cualquiera. Ellos aprenden mucho antes de llegar tiene un destino. En educación, si tienes entre 30 y 40 años, decidirás que tienes experiencia laboral, y generalmente trabajas en áreas informáticas, financieras o de diseño”.

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Es un estilo de vida que no lo puede llevar cualquiera. Ellos aprenden mucho antes de llegar tiene un destino. En edad, tienen entre 30 y 40 años.

En este caso de Ecuador, este país creó este año, para atraer nómadas digitales, una visa especial que ingresa como residente legal hasta dos años. Y no es el único país que lo ha hecho: Costa Rica adoptó en 2022 una visa que otorga la residencia a trabajadores remotos que demuestran tener contratos con empleadores extranjeros.

Las personas con esta visa pueden entrar y salir de Costa Rica las veces que lo desseen. Y en materia tributaria, están exentas de pagar impuestos si ya lo hicieron en el país del trabajador. Eso sí, quienes quieran acceder a este sistema deben tener un aporte mínimo de 3.000 dólares mensuales.

Ciudad de México y Medellín (Colombia) también están recibiendo grandes cantidades de estos profesionales de altos ingresos. En la primera, por ejemplo, la alcaldía construyó un convenio durante 2022 con la plataforma Airbnb para ayudar al turismo en zonas más marginadas. Pero el arribo de los nomadas también está trayendo tensiones, sobrio todo por el aumento del costo de vida en los barrios tradicionales.

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Justamente en Ciudad de México, organizaciones locales acusaron a la administración de la alcaldesa Claudia Sheinbaum de haber entregado la ciudad a las plataformas de arriendo de inmuebles, lo que está disparando el ya existente fenómeno de la gentrificación, por el cual nuevos habitantes de mayores recursos invadir áreas históricas y tradicionales, desplazando a los habitantes locales debido al aumento de los costos, incluidos los arriendos y los alimentos.

Sheinbaum decidió, a raíz de las críticas, estudiar que todavía había ciudades del mundo para reducir esos impactos, aunque los voceros de su administración sostienen que las denuncias en redes sociales son más bien anecdóticas y no están respaldadas por cifras concretas. Mientras tanto están revisando, entre otros, el caso de Barcelona, ​​donde para limitar el fenómeno, los anfitriones de Airbnb deben obtener un permiso especial para arrendar, por lo que pena de pagar multas.

Enrique Soto, académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que, por el lado positivo, atraer al 5 por ciento del potencial de nómadas digitales en el mercado americano traería consigo 3,720 millones de dólares. Pero afirmó que se debe avanzar en normas específicas para que los habitantes originarios no resulten en desplazamiento. “Se deben impulsar políticas públicas que capten parte de estos ingresos por la mayor plusvalía de las propiedades, para ser reinvertidos en mejoras de infraestructura urbana”, sostiene.

El caso de Medellín

En la capital antioqueña también están pasando del optimismo por la gran llegada de turistas y nomadas con alto poder adquisitivo a la preocupación por el impacto en los precios.

Sandra Arboleda llegó a un departamento a través de Airbnb en la ‘ciudad de la eterna primavera’. Según sus cálculos, el 30 por ciento de quienes reciben son nómadas digitales, sobre todo de Europa, aunque también ha recibido colombianos que buscan el clima y la diversión de Medellín para trabajar desde allá por un tiempo.

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“En general, la ciudad les da buenas oportunidades”, explicó Arboleda. De hecho, en las páginas en las que los nomadas buscan datos e intercambian experiencias, se destaca Medellín. “Si quieres un costo de vida bajo, chicas bonitas, buen clima y fiesta barata, Medellín es el lugar”, escribe una nómada en inglés en la página Nomad List. En esa web hay una clasificación de las mejores ciudades latinoamericanas para ellos. En primer lugar está Ciudad de México; en segundo, Buenos Aires y en tercer puesto, Medellín, donde el quitan apunta en el clasificación la deficiente calidad de internet y los problemas de inseguridad.

Según dijo a W Radio María Bibiana Botero, presidenta ejecutiva de ProAntioquia, «if Medellín fuera de un país, sería el primero del mundo en porcentaje de nómadas digitales (frente a su población)». Las cifras de Nomad List respaldan esa idea. Según esta web, Medellín tiene 6.400 nómadas mensuales, muy cerca de la megapoblada Ciudad de México (7.400 mensuales) y Barcelona (6.950 mensuales).

Pero el optimismo de ProAntioquia contrasta con la preocupación de organizaciones y activistas civiles. Incluso el alcalde de esa ciudad, Daniel Quintero, apuntó al fenómeno por medio de su cuenta de Twitter: “La vivienda está más cara en Medellín por la reducción del desempleo (llegó a un dígito), más jóvenes buscan independencia. El turismo y nómadas digitales: Medellín es la tercera mejor ciudad para visitar en el mundo”.

En barrios tradicionales como El Poblado, históricamente de clase media o alta media, han comenzado a aparecer como carteles de protesta contra la gentrificación. Ana María Valle, política y activista contra el fenómeno, apoya un video en Twitter que “Airbnb es el tragando los precios del arrendamiento. El tejido social de comunidades como El Centro, El Poblado, Laureles y Belén está desapareciendo porque ya no hay vecinos con los que construyen un futuro”.

Poco a poco van perdiendo espacios: acceso a restaurantes, espacios públicos, canasta básica, entre otros.

Ana María Valle explicó que los lugareños no pueden competir contra salarios en dólares. «Progresivamente perdemos espacios: acceso a restaurants, espacios públicos, canasta básica, entre otros». Para la activista, es urgente tomar medidas, y mencionar el ejemplo de pays como Portugal, donde se eliminó un tipo de visa que permitía la residencia a extranjeros qu’adquirieran vivienda.

Pero ¿qué tipo de medidas pueden tomar los gobiernos nacionales o locales? Se trata de una pregunta compleja de responder por el difícil equilibrio entre los beneficios, activados sobre todo en la entrada de divisas, y los problemas, como el desplazamiento de los habitantes tradicionales y la pérdida de identidad, algo muy difícil de recuperar.

Los expertos sostienen que una de las soluciones va de la mano de invertir buena parte de los recursos que están llegando por cuenta de los nómadas en soluciones habitacionales de impacto social. For Enrique Soto, esto traería mayor justicia urbana, tomando en cuenta que muchos de los barrios qu’ahora tienen alta plusvalía la han ganado gracias a la inversión pública. En cualquier caso, las soluciones no dan espera, pues el auge del trabajo remoto, tanto nacional como internacional, no parecen tener una final a la vista.

AUTOR: CRISTIAN ASCENCIO
Conexiones
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Miembro de la Mesa Editorial de Connectas.

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Iniciativa periodística sin fines de lucro que promueve la producción, el intercambio, la capacitación y la difusión de información sobre temas claves para el desarrollo de las Américas.

Algunas cifras

Se estima que hay 35 millones de personas en todo el mundo que trabajarán como nómadas digitales y que para 2035 aumentarán a 1.000 millones. Las cifras pueden bailar, pero lo innegable es que es una tendencia en alza e imparable gracias a los nuevos modelos organizativos, el flexiwork, el trabajo en espera, los contratos por proyectos o la digitalización.

Algunos datos sobre esta realidad quizás se sorprendan, pues hay mucho sesgo e idealizaciones en las redes en torno a este perfil. Lo primero: los nómadas digitales no son jovencísimos ni mochileros ni freelance, aunque por supuesto los hay. La mitad tiene 40 años en promedio, son profesionales calificados y facturan bien (la mayoría de los nómadas digitales, el 79%, está satisfecho o muy satisfecho con sus ingresos).

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Para que nos hagamos una idea, el 36% trabaja como autónomo para varias empresas y el 21%, como empleado fijo para una compañía, el 33% tiene su propio negocio y el 5% consulta para una organización. El 83% de esta población no se va tan lejos. Viajan dentro de su propio país por temas de diferencia horaria, costos y conectividad. España es uno de los lugares más atractivos para este colectivo. AUTORA: RAQUEL ROCA
Ética

El artículo fue editado por motivos de espacio.

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