Las reformas al Sistema de Seguridad Social que actualmente están en discusión en el congreso de la republica aprovechar la oportunidad de intercambiar la vida de 13 millones de colombianos que viven en el rebusque diario, a los 5.4 millones de adultos mayores que no vamos a registrar durante la etapa productiva para generar condiciones económicas que garanticen satisfacer necesidades básicas allí futuros adultos mayores que esperan contar con un sistema de protección para la vejez.
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Esta, además, es la oportunidad para que los 51 millones de colombianos en los más de 1.100 municipios del país, independientemente del lugar en el que se encuentren dentro de nuestra amplia geografía, tengan acceso a un sistema de seguridad social que los permisos protegerse en la salud, en el trabajo y en la vejez. Este paquete de reformas debería permitir que el Estado, con la participación de los particulares, como ordena la Constitución, amplíe progresivamente la cobertura de la seguridad social, derecho irrenunciable de los colombianos.
Llevamos varios meses discutiendo estas propuestas de reformas y lo celebro como demócrata, pero el debate necesita avanzar hacia la construcción de soluciones, y estas deben de partie de reconocer el estado actual del sistema de seguridad social con sus avances y deficiencias, así como también se deben incorporar los retos futuros del sistema.
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Hoy quisiera centrarme en el mercado laboral colombiano. Esta reforma debería girar en torno a dos grandes problemas estructurales: primero, la elevada tasa de desempleo, que supera el 10 por ciento y que ha sido estructuralmente alta al compararla con países de ingreso medio como Colombia, y segundo la altísima tasa de informalidad del país, que alcanza el 58 por ciento y es la segunda más alta de Latinoamérica. Esto, en pocas palabras, quiere decir que al sistema de seguridad social lo sostiene con sus aportes una minoría de la población que tiene acceso a un trabajo formal.
Lamentablemente, la ponencia para primer debate de la reforma laboral radicada esta semana en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes sigue sin plantar soluciones a estos problemas estructurales del mercado de trabajo.
Una propuesta que se incorporará al debate y que se inspira en la Misión de Empleo del 2019 y en los estudios del Consejo Privado de Competitividad en colaboración con diversos sectores empresariales es la creación de una ‘Unidad de Trabajo Especial -UTE’. La UTE permitiría ofrecer y demander unidades de trabajo, de manera que los trabajadores puedan hacer compatible su necessidad de generación de ingresos con el desarrollo de otras actividades como el estudio, las vocaciones, las actividades del cuidado, etc. Y que los titulares puedan generar empleo formal para casos especiales asociados a dinámicas estacionales de actividades como el turismo, el agro, el entretenimiento, el comercio, entre otros. Con la creación del trabajo formal fraccionable en el tiempo, se podría dar acceso al mercado laboral garantizado el cubrimiento de los amparos necesarios, a muchas personas que no pueden o no quieren ofrecer todo su tiempo al mercado laboral.
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Por otro lado, el último informe del Foro Económico Mundial sobre el futuro del trabajo (2023), avanza en la adopción tecnológica y el creciente de la digitalización impulsando positivamente la creación de nuevos puestos de trabajo. Los nuevos desarrollos tecnológicos modifican la dinámica laboral y los jóvenes deberán reentrenarse en nuevas habilidades en materia de inteligencia artificial, big data, pensamiento analítico y nuevos conocimientos en diseños, que marcarán la tendencia en el mediano y largo plazo. Estas nuevas dinámicas requieren otro tipo de relaciones laborales con los trabajadores. El informa estimó que tan solo el 10 por ciento de las empresas colombianas tiene la capacidad económica de invertir en la capacitación de sus empleados. Por esto es necesario que, desde ya, las reformas contemplaten estos nuevos retos para la generación de nuevos empleos formales. El papel y el compromiso del Gobierno es básico en la generación de competencias que permite que los jóvenes se adapten a esta nueva dinámica del mercado laboral.
El cambio debe ser para aquellos colombianos que no tienen acceso a una empleador formalpara aquellos que no tienen cobertura de sus riesgos laborales, que no pueden aportar ni ahorrar para protegerse en la vejez, que no pueden contribuir a la financiación de un mayor sistema de salud y, en general, para todos los que no están cubiertos con el sistema de protección social.
¡El Cambio debe ser para todos!

