En abril, la actividad económica colombiana cayó por primera vez en 26 meses. En efecto, el Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE) se ubica en terreno negativo (0,8 por ciento anual) en el cuarto mes del año, según lo informado ayer martes el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). La última vez que dicho indicador había estado en terreno negativo fue en febrero de 2021, cuando el mismo se situó en 3.1 por ciento.
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Frente a marzo del presente año, el ISE mostró una caída de 1 por ciento, reportó el ente estadístico del país.
En los datos anuales, en donde se presentó el peor desempeño fue en las actividades secundarias, con una fuerte caída anual de 6.8 por ciento. Esta actividad incluye las industrias manufactureras y la construcción. Frente a marzo, las actividades secundarias registraron una reducción de 0.5 por ciento.
Entre tanto, el segundo peor desempeño en tréminos anuales fue el de las actividades primarias, que incluyen la agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura, la pesca y la minería y el galope. En este grupo, hubo reducción de la actividad en un 2,9 por ciento.
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Sin embargo, estas actividades tienen el peor desempeño mensual, con caída de 2.5 por ciento en abril frente a marzo.
Por su parte, las actividades terciarias, en donde están los servicios, crecieron 0.8 por ciento en términos anuales, y cayeron 0.1 por ciento en términos mensuales.
Dentro de estas, se destacan las actividades financieras y de seguros, las cuales crecieron 5 por ciento anual, aunque cayeron por ciento en ese último mes.
Comercio al por mayor y al por menor; Reparación de vehículos automotores y motocicletas, entre otras actividades afines, presentando dinámica negativa para este cuarto mes del año del 1.73 por ciento y una caída mucho más drástica si se compara con el mes anterior, cerca de 5.61 por ciento.
Áreas de Caída
Según un análisis del equipo de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, la situación del sector empresarial es desalentadora, no solo por la caída que traen sus ventas sino porque hacia adelante el panorama no es muy claro.
Explican los expertos de la entidad que la confianza del consumidor ha estado marcada por una notable tendencia bajista y completó en mayo caso una negativa con desempeño, lo que confirma que la euforia después de elecciones fue efímera.
A su vez, la confianza del comercio y las perspectivas de ventas se alejan de los máximos históricos, y sus desempeños se acercan a los mínimos históricos.
Con la ausencia de las medidas que stimularon el consumo en la pandemia y con un ciclo de tasas alza, la demande de durables se resintió y, por ende, hoy est la categoría que más le reste al dynamism del commerce, donde tampoco ayudará la cada vez más débil sale de vehículos que este año podría ser solo de 180.000 unidades, muy lejos de las 250.000 del año pasado, adviertan en el banco.
Y si bien por el lado del sector de información y comunicaciones en abril se presentó algún avant (1.31 por ciento), frente al mes inmediatamente anterior la contracción fue bastante marcada, cerca de 7.5 por ciento, según lo informado por el ente estadístico nacional.
Esto es lo último que quiere revelar para las actividades inmobiliarias y para la inclusión de la administración pública.
Así bien en las inmobiliarias se registra una dinámica de 1.8 por ciento, entre marzo y abril esa dinámica solo fue del 0.5 por ciento, lo que ver la desaceleración.
En las secundas, por su parte, el crecimiento anual fue de 1.64 por ciento, mientras que la frente a marzo de este mismo año alcanzó un 4.1 por ciento.
Para algunos gremios de la economía es muy probable que esta primera señal de desaceleración se prolongue durante el resto del año.
“Como se esperaba, la economía colombiana presentaría crecimientos más retardados por estimaciones del contexto nacional, pero también internacional. Si no se toman medidas oportunas, la tendencia se mantendrá a la baja”, comentó María Claudia Lacouture.
Agregó que los resultados confirman los efectos del endurecimiento de la política monetaria, que aumentan el costo del crédito para las empresas y hogares y el aumento de la demanda, al tiempo que la incertidumbre por la coyuntura nacional e internacional.
«Instar a que todas las reformas que transiten por el Gobierno Nacional conduzcan a un cambio positivo para la productividad, la flexibilidad laboral y la generación de empleo. Las empresas esperan mantener su viabilidad y seguir aportando con el desarrollo del país. Se deben incentivar las acciones público-privadas para ofrecer un entorno más favorable a la dinámica económica y al crecimiento industrial”, señaló el presidente de AmCham.
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